Congelar comida se ha vuelto una necesidad. Es un método muy útil para ahorrar dinero y aprovechar por mucho más tiempo los productos. Eso sí, requiere de una buena técnica. Y esta se puede resumir en la serie de consejos que te mostraremos a continuación.
Consejos al congelar
Existen pautas para congelar comida para alimentos específicos y en general. Te damos algunos consejos a seguir para ambas vías:
Usa recipientes herméticos
¡Los recipientes herméticos son tu aliado imprescindible a la hora de congelar comida! Gracias a sus propiedades logran adaptarse mejor al clima del refrigerador. Eso se traduce en una conservación mucho más óptima.
Uno de las mayores ventajas es que tienes varias opciones para escoger. Entre ellas están los tuppers, los tarros de cristal y, por supuesto, las bolsas de plástico con zip. Solo necesitas elegir la que se adapte mejor al alimento en cuestión según su forma y su tipo.
Las bolsas herméticas de silicona reutilizables se han convertido en una gran opción para almacenar tus alimentos ocupando el mínimo espacio y a la vez cuidando el planeta.
Sella bien los recipientes
No basta con que elijas bien los recipientes que utilizarás. Es igual de importante que además estén bien sellados. De no ser así se verá comprometida su eficacia final.
Partiendo de ello, es necesario que extraigas el aire antes de cerrar el recipiente. Esto es lo que se denomina “congelación plana“, y permite que las propiedades de la comida se conserven lo mejor posible.
Tienes que hacerlo con cada alimento por separado. Sí, te quitará un poco de tiempo, pero a largo plazo hará que la congelación haya valido la pena.
Ten en cuenta el tiempo límite de cada alimento
Es común ver que las personas guardan los alimentos en el congelador un periodo indeterminado. Con esto nos referimos a que no tienen en cuenta el tiempo máximo de congelamiento de cada uno.
Y es que, por cultura popular, pensamos que nunca sufrirán daño. ¡Todo lo contrario! Mientras más tiempo permanecen congelados más se llenan de cristales de hielo que acaban afectando no solamente la textura, sino también al sabor. Así pues, investiga primero cuál es el límite según el tipo de alimento. Por ejemplo, las carnes tienen un rango máximo de 8 meses.
Verifica que el alimento pueda ser congelado
Este consejo va de la mano con el anterior. Como dijimos, congelar comida por un período muy largo acaba por deteriorar el sabor. Sin embargo, esto aplica para los alimentos frescos que pueden ser conservados mediante el refrigerador.
Sucede que hay algunos que pierden su sabor desde el comienzo. Es decir, resisten ser congelados, aunque inevitablemente no saben igual. Esto es una realidad ya sea que los uses una semana después e incluso al día siguiente.
Un buen ejemplo son la lechuga y la mayonesa. Ambas mantienen un poco su textura, pero sabrán muy distinto después de haber estado congeladas. Lo mismo ocurre con la comida enlatada.
Revisa las etiquetas de congelación
Si bien algunos tipos de alimentos aceptan el proceso de congelación, quizás ya lo hayan pasado cuando los compres. Esto se puede verificar fácilmente revisando las etiquetas de congelación.
Si encuentras algún mensaje que diga que ya ha sido descongelado, no vuelvas a congelarlo, o surgirán las bacterias.
Prepara bien el alimento de acuerdo con su tipo
Aunque muchos alimentos compartan entre sí la posibilidad de ser congelados, evidentemente no todos requieren la misma preparación. Veamos algunos ejemplos:
- Pescado. El pescado entero exige mucha preparación. Es necesario que le quites la cabeza y las tripas. De igual modo tienes que descamarlo y envolverlo en algún papel hecho de film o aluminio.
- Carne. Las carnes de animales enteros, sin importar el tipo, tienen que limpiarse. Hay que retirar la grasa y los huesos. Asimismo, se debe cortar en trozos no muy grandes. Si es mucha, divídela en varios recipientes.
- Huevos. Casi nadie congela huevos, pero si es tu caso deberás quitarles la cáscara. Ábrelos, deposita el contenido en un vaso, y luego tápalo para que el aire no afecte el líquido.
Cada tipo de alimento te exigirá un proceso en particular. Te tomará más o menos tiempo completarlo, aunque solo así estarás congelando tu comida correctamente.
No amontones los alimentos
Un aspecto que por desgracia se descuida mucho al momento de congelar comida es la forma de apilar los alimentos. Es usual que las personas los amontonen uno encima de otro.
¡Gran error! Con eso lo único que se consigue es entorpecer la conservación. Lo ideal, en cambio, es que le des su espacio a cada alimento. Desde luego, esto disminuye la cantidad de comida que puedes meter en el congelador.
Ante esa desventaja puedes buscar maneras de distribuir la comida en relación con su tamaño, colocándola horizontal o verticalmente, etc. De todos modos, importa mucho más la calidad que la cantidad. Es mejor que tengas 5 o 6 alimentos bien conservados con su sabor original y no 20 en mal estado.
Lleva un control de las fechas de conservación
Cada vez que guardes un alimento, asegúrate de anotar en el propio envase o en alguna hoja la fecha en la que lo haces. Al hacerlo estarás llevando un control preciso. Más adelante, esa información te servirá para saber cuál producto sigue siendo comestible y cuál no.
Verifica que el aire del congelador fluya libre
Más arriba hablamos acerca de no amontonar los alimentos y de organizarlos inteligentemente. Pues bien, el orden que elijas en la distribución repercutirá de modo directo en la eficiencia del equipo.
En consecuencia, tienes que escoger una combinación que permita que el aire fluya libre en el refrigerador. Para ello deberás ubicar los puntos por los que sale y dejarlos libres.
Si algún alimento los obstruye, evitará que los demás se conserven. Peor aún, él mismo tampoco lo hará del modo correcto, dado que la temperatura que reciba será demasiado alta.
Ajusta la temperatura a -18º C
El congelador debería estar todo el tiempo en un nivel exacto de -18º C.
Hoy en día prácticamente todas las neveras tienen medidores internos, por lo que no debería ser complicado fijar la temperatura del congelador. Y si la tuya no es una de ellos, siempre te queda la opción de utilizar un termómetro exclusivo para electrodomésticos.
Consejos para descongelar
Si al descongelar los productos lo haces mal habrás perdido todo tu esfuerzo de la congelación eficaz. Por lo tanto, es igual de importante que conozcas estos consejos a la hora de descongelar:
Lava bien tus manos
Este consejo es muy básico pero resulta imprescindible. Tus manos deberán estar limpias antes de manipular los utensilios que usarás con los alimentos. Cualquier germen o bacteria podría acabar contaminándolos.
Considera la temperatura del ambiente
Los cambios bruscos en la temperatura son arriesgados a la hora de descongelar. No solo pueden estropear los alimentos, sino además contaminarlos.
Por consiguiente, no los descongeles fuera si hay mucho calor. Tampoco cometas el error de hacerlo si tu equipo de calefacción está encendido, ya que ocasionaría el mismo resultado.
Aprovecha el frigorífico
El frigorífico es un estupendo elemento a usar cuando vayas a descongelar tu comida. Es cierto que el proceso es bastante lento, aunque es el método que mayor seguridad brinda.
Este consejo es especialmente útil si pretendes descongelar pescado o carne. Siendo así, necesitarás como mínimo unas horas. Puedes colocarlos en una rejilla para que de esa manera el agua resultante no termine mojándolos.
Evita congelar y descongelar repetidamente
Otro error bastante común es que las personas congelen y descongelen un mismo producto múltiples veces. ¡No lo hagas! Primero que nada, porque disminuye la calidad de la comida.
Y por si eso no basta, puede ocasionar una intoxicación.
Supervisa el proceso si usas microondas
El microondas es una alternativa no demasiado eficiente. Principalmente, porque no descongela de forma homogénea. Eso significa que el centro puede seguir congelado mientras el resto del producto ya está desprendiendo agua, o incluso puede llegar a cocerse.
Sea como sea, si vas a usar el microondas, asegúrate de utilizar el modo “Descongelación”. En caso de que tu modelo no tenga incluida esa función, deberás utilizar la potencia media. Asimismo, revisa a cada rato el alimento.
¡Esperamos que con estos consejos puedas optimizar la congelación de tus alimentos, minimizando los riesgos y disfrutando de un mejor sabor!









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