Licua la pulpa del maracuyá con media taza de agua.
Cuela el jugo de maracuyá ponlo en una sartén. Cuando hierva, añade cinco cucharadas de miel y mézclalo a fuego lento hasta conseguir una salsa un poco espesa.
Espera a que se enfríe y añade media taza de aceite de oliva. Remuévelo bien de manera que quede bien mezclado.
Sazona con sal y pimienta al gusto.